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Medioambiente

El Grupo IPM RUBI manifiesta su respeto y preocupación por la protección del medioambiente y desarrollo sostenible y se compromete a desarrollar su actividad aplicando los recursos necesarios para tratarlos eficazmente.

Dado su actividad industrial IPM RUBI conoce la influencia que tiene en el medioambiente y en el entorno y mantiene una estricta vigilancia de los mismos, fomentando las energías limpias, la gestión adecuada de residuos y minimizando los impactos.

Aunque por nuestra actividad somos un grupo de bajo impacto medioambiental, nuestro compromiso con el medioambiente queda reflejado en la política integrada de gestión y en la aplicación de buenas prácticas ambientales en todas nuestras plantas. Estas prácticas ambientales tienen su origen en el Sistema de Gestión Medioambiental, implantado y certificado externamente.

La política integrada de gestión del grupo establece como principio básico de actuación:

  • El respeto por el entorno ambiental que nos rodea.
  • El objetivo de cero riesgos ambientales.

Con esta visión, es el sistema de gestión quien desarrolla acciones concretas en forma de procesos y procedimientos con el objetivo de:

  • Cumplir la legislación ambiental aplicable.
  • Reducir todo lo posible el impacto de nuestras actividades sobre el medioambiente.
  • Prevenir la contaminación en nuestras actividades.
  • Aplicar constantemente la mejora continua en nuestra gestión ambiental.

Todas las plantas del Grupo cuentan con un sistema de gestión certificado bajo la norma ISO14001. En su gestión participan:

  • La Dirección General, estableciendo la política integrada de gestión, asignando los recursos necesarios y revisando el cumplimiento de los planes, objetivos y metas del sistema.
  • La Dirección de las plantas.
  • Los responsables de medioambiente de las plantas.
  • El sistema se audita tanto interna como externamente y desde 2011 las tres plantas del Grupo cuentan con los correspondientes certificados emitidos por la entidad certificadora TÜV SÜD.
  • Con la exigencia a nuestros proveedores.

El Grupo IPM exige a todos sus proveedores la certificación acreditada bajo referencial ISO14001 u otros certificados que se consideren equivalentes. Se establece un periodo transitorio para aquellos proveedores que no lo cumplan a fecha edición I del presente documento de tres años. Mientras tanto deberán:

– Responder a nuestros cuestionarios de autoevaluación.

– Realizar un plan de certificación que deberá ser validado por nuestra área de QSA.

  • Con la optimización del consumo de energía y las emisiones de gas, así como con el incremento de la utilización de las energías renovables.

Los principales consumos energéticos provienen del consumo de energía eléctrica y del consumo de gas natural para alimentar el sistema de calefacción. En el caso de la energía eléctrica, con objeto de mejorar la eficiencia energética, en las tres plantas del Grupo, se monitoriza su consumo en cada instalación y equipo.

A día de hoy, el 100% de la energía eléctrica que se consume en las tres plantas es de origen renovable y certificado.

Además, para continuar minimizando el consumo de energía eléctrica, se ha apostado por la implantación de una instalación solar fotovoltaica para autoconsumo.

  • Con la calidad del agua y su consumo, mediante la reducción del uso, reciclado y tratamiento de las aguas residuales.

El Grupo es consciente de la necesidad de un uso responsable del agua. Por ello promueve el consumo racional en nuestras actividades y se monitoriza dicho consumo. El consumo del agua en las tres plantas es destinado principalmente a uso sanitario y a los circuitos cerrados de refrigeración de las instalaciones. El 100% del agua consumida procede de la red pública y los vertidos a la misma cumplen con la legislación aplicable en cada zona geográfica y se controlan periódicamente.

  • Con la gestión de los recursos naturales y reducción de residuos, incentivando el uso de recursos naturales sostenibles, renovables, reusables y reciclados.

Anualmente en la revisión por la dirección se analiza si se ha aumentado o reducido las cantidades respecto a años anteriores y de aquellos aspectos que resultan significativos se definen anualmente objetivos ambientales.

  • Con la gestión química responsable, mediante la identificación y la limitación del uso de sustancias restringidas, así como de buscar activamente posibles sustitutos.